Tú que ahora estás leyendo ésto no esperes encontrar relatos de calidad, ni brillantes ni siquiera originales.Es mi rincón, el lugar donde dejo fluir mi imaginación, mis sentimientos y la tapadera que guarda mi esencia.Gracias por entrar en mi rincón, siempre serás bienvenido.

junio 22, 2012

LA CONDESITA III


Oigo pasos en el corredor. Son pasos firmes, seguros, no el arrastrar cansado de los pies de papa. Se detienen frente a mi puerta. El ruido que provoca mi corazón alterado me sube hasta los oídos y no me permite captar el silencio detrás de la puerta o su respiración o mi nombre dicho en un susurro.
Nunca he estado tan excitada.

La expectación que ese hombre ha provocado en mí, me está volviendo loca de deseo. “Entra, entra, ven a mí, ven a mí“, repito una y otra vez mentalmente como embrujo.
No puedo mantenerme esperando, sentada. Voy a abrir la puerta y algo se me ocurrirá si sigue detrás de ella o sencillamente lo agarraré del lazo de su elegante corbata y lo arrastraré hasta mi cama.


A medio camino la puerta se abre sin más y sin hablar alarga el brazo, tomándome por la nuca para secuestrar mi boca. Un beso largo, profundo, abrasador que me dobla las piernas y convierte mis pezones en diamantes. Separo mi boca de la suya aun cuando se me escapa un gemido de pesar, para mirarlo a los ojos directamente, sin rubor. Es una lucha de poder. Él toma uno de mis senos y yo bajo mi mano a su entrepierna y aprieto su bulto. No dejamos de mirarnos, Todavía no se ha pronunciado ni una palabra entre nosotros, no hace falta.
Me besa el cuello, el hombro: desliza mi camisón y sigue torturándome con su boca hasta llegar a lamer mis diamantes. Mi mano se vuelve más exigente y le acaricio de un modo provocador, casi insultante. Ahora es él que se separa y me alza sobre su cuerpo. Mis piernas rodean sus caderas y el centro de mi palpitante sexo cae justo en la base de su masculinidad fuerte, dura, caliente.
No sé cómo hemos llegado a la cama, pero de repente me doy cuenta de que se está desnudando y de que ata mis brazos a los postes de mi cabezal con las sábanas.

No quiero sentirme vencida, no quiero que piense que soy una más de sus mujerzuelas a las que seguro somete sin compasión. Me rebelo pero él me pone su cuerpo entre mis piernas, separándolas y sin compasión lame cada centímetro de piel sin llegar a mi sexo. Mis gemidos suben de nivel y se van haciendo cada vez más roncos. Él levanta la cabeza pone el dedo índice sobre sus labios y me ordena silencio con una mirada que haría temblar a cualquier doncella pero que a mi me abrasa.

Sube despacio por mi cuerpo y  me susurra al oído  “yo te daré lo que buscas. Mañana creerás haber soñado esta noche pero tu cuerpo te dirá la verdad. Nunca después de mi volverás a quedar llena. Te marcaré a fuego y serás mía y sólo mía… “
Pronunció mi nombre y entró dentro de mí sin dulzura, con pasión, sin dolor, con una fuerza no exenta de cierta ternura…
Todo lo que había soñado de él empezaba a realizarse. Sólo ruego al diablo que me permita devolverle el mismo sometimiento a él.



junio 18, 2012

Ahora

Ahora, 
ámame ahora.

Como sepas, 
como puedas,
sin medida 
con locura
sin tiempo
sin espacios
despacio
con ternura

Ámame ahora
pues mañana 
quien sabe qué arena
bañarán tus olas.

Ámame ahora,
Ahora.

junio 07, 2012

EL COLECCIONISTA


Según el psicólogo Ricard Cayuela el coleccionismo es una necesidad vital ligada a aspectos de la personalidad. Tienen características propias aunque no se pueda hablar de un patrón único. Son ordenados y cuidadosos y se da también cierta posición obsesiva sin caer en la patología, directamente relacionada con lo que se colecciona  existiendo además una vinculación psicológica.

En todos ellos existe, además, una característica común: siempre tienen la necesidad de cobrar y adjuntar una nueva pieza.
 Hay coleccionistas de todo. Piensa en algo, cualquier cosa y alguien habrá que lo coleccione. Sellos, relojes, trenes, botellas de cerveza, insectos, música, preservativos, aviones de guerra…
Yo me he encontrado con algún coleccionista especial: colecciona personas. Si, ya se que no son / somos objetos y que seguramente el sujeto en cuestión no es consciente de su necesidad de coleccionarlas, pero lo hace.

Necesita de ellas para entender su posición en el mundo, para reafirmarse como ser humano. Los observa, los estudia, los atrae… Cuando se convence de que su presencia se les ha hecho necesaria porque se ha establecido algún vínculo de tipo emocional, cuando entiende que se ha convertido en una pieza esencial en sus vidas sencillamente los archiva y los olvida. Pasa a ser de pieza codiciada a un estorbo.

Si por el contrario el objeto de su deseo no acaba en su colección sencillamente lo desprecia.

A lo mejor no se trata de un coleccionista al uso porque tampoco, al final, obtiene un verdadero bienestar emocional, todo lo contrario. A lo mejor no es coleccionismo y sí un trastorno de acumulación. Una especie de Síndrome de Diógenes de almas.


junio 06, 2012

CASTILLOS EN EL AIRE


Quién dijo que no existen los castillos en el aire?
Quién, que no se puede tener la cabeza entre algodones mientras los pies siguen pegados al empedrado del suelo.
Quién dijo que la imaginación es pecado, los sueños una enfermedad o el amor a una sola voz, una locura.

Quién no ha abierto una ventana de magia alguna vez y se ha tirado al vacio sabiendo que el propio vacio era la recompensa.


Y qué?.

Yo quiero seguir enferma de sueños, loca de amor  y pecar, seguir pecando sin medida,sin freno. 
Yo quiero llenar la vida de color y seguir alcanzando, aunque solo sea con la punta de mi arcoiris, a aquellos que no tienen más que grises.

No me calces de cordura si yo quiero caminar con los pies descalzos. Déjame seguir construyendo mi castillo en el aire. También hay sitio para ti. ¿ vienes?.

abril 25, 2012

LA CONDESITA II


El día se está haciendo interminable. No veo el momento en que, acabada la cena, el dulce barón quiera seducirme.

He dado orden a mi camarera de que prepare el bebedizo que tantos buenos resultados me ha proporcionado desde hace un tiempo. Mi ama de cría, Maruna, me confió la receta cuando viendo que ningún varón saciaba mis apetitos, mis ansias, me consumía el deseo insatisfecho.



Ginebra, leche fresca de coco, jengibre recién rallado y pernod. Ahí estaba el secreto para hacer que el sable del barón no perdiera el filo en toda la noche. Bendita Maruna. Nadie como ella ha sabido entender que a través de mi cuerpo es de la única manera que puedo rebelarme a mi cárcel de oro y a un ambiente que me asfixia. Siempre sometida a la voluntad masculina aprendí que mi cuerpo era la herramienta para someterlos, a ellos, a mi voluntad. 

Mi padre es el primer afectado de mi actitud, aunque aun no lo sabe. Claro que no me follo a mi padre pero cuando lo hago con otros siento que mi victoria sobre él está más cerca. Quizá fuera así al principio o quizá es mi explicación a mi calentura sin límite pero ahora mis ansias me superan y no encuentro varón que pueda satisfacerlas. La petite mort se ha convertido para mí en la más dulce de las drogas. Alcanzar esa pérdida de conciencia inmediatamente después del coito me vuelve loca. Quiero más, siempre quiero más…

He dado instrucciones de que se obsequie al barón con el elixir justo después de la cena, cuando los caballeros se retiran a fumar a la biblioteca. Yo esperaré al final de la escalera. El efecto es casi inmediato y la necesidad de envainar su sable le hará buscar la mejor vaina. Y esa soy yo. Ya noto la humedad entre mis piernas, noto las palpitaciones de mi sexo. Esperaré, queda tan poco…

Las miradas en la cena han sido tímidas al principio jugando al gato y al ratón. Me miras, bajo la mirada despacio, no me miras te busco yo, paseando la cuchara de la sopa por mis labios, relamiendo, casi como una niña, la comisura de mi boca con la punta de la lengua. Al final nos devorábamos con los ojos, ya lo tenía en el punto perfecto. Ahora el elixir de amor lo llevaría hasta mi cama.

Se retiran... Mi padre me ha llamado la atención sobre mis modales. Casi me ha obligado a retirarme a mis aposentos, justo dónde yo quiero estar.
Maruna ha salido de la habitación y me ha susurrado al oído que no olvide la esponja empapada en vinagre para evitarle un vástago al barón y un disgusto al Conde ,mi padre. Siempre me prepara dos jofainas: una con la esponja del tamaño de una cereza que tengo que introducirme bien adentro y otra con agua caliente y especias que lo volverá loco cuando quiera cobrar su pieza, no podrá parar de lamer y chupar y él también querrá más y más.


*IMAGEN: óleo de Francisca (Fung Kau) Cheng. CEGUERA

LA CONDESITA . I


Soy puta. Bueno en realidad soy hija de un conde de rancio abolengo, de más rancio que abolengo. Mi padre busca sin descanso un partido para su hija virgen. Yo que no quiero someterme a varón alguno los espanto a las primeras de cambio usándolos. 
Al principio tenía ciertas reticencias cuando algún amigo, igual de rancio que el Conde, pretendía a la dulce niña pero ahora ya no hago ascos a ninguno.Todos son iguales cuando llegan a la cama. Todos se pierden por mi carne blanca y mis ojos violetas. Todos quieren enseñar a la frágil niña y todos se van con una lección. Mi maestro , el mozo de cuadras, hizo bien su trabajo. Enredados entre el heno y a base de fusta me enseño a montar y a dejarme montar. Me enseño como hacer que un hombre, por muy importante que fuera, comiera en mi mano. 


Todos callan porque con la virtud de la hija de un conde no se juega y yo he aprendido muy bien el papel de virgen deshonrada y enamorada en la primera cita y de meretriz en la segunda. Nunca hay una tercera, nunca quieren. 

Esta noche me presentan al hijo de un Barón. Un dulce muchacho al que acabo de sorprender enculando a la primera criada. Se presenta una interesante velada.

 Quizá hoy no juegue a la dulce virgen, estoy harta. Quizá esta noche juegue a ser quien soy una zorra insaciable. Me vestiré de rosarios y luna…

abril 10, 2012

VIENTOS


Soplan vientos de cambio. Ahora los identifico con mucha más claridad; serán los años o las veces que el mismo viento me ha dado en la cara. Calido a veces, gelido las más, tiene un olor especial. 

Huele a cesped recien cortado, a asfalto después de la lluvía, a tierra mojada. Huele a sueños rotos y a necesidad de sobrevivir. Huele a esperanzas quemadas como la raiz de una vid. La vid es resistente, muy resistente. La raiz parece muerta pero si sabes sajarla en lo más profundo sigue verde, vive. 

Al principio te dejas llevar por ese viento sin saber bien dónde te lleva. Despliegas las velas para que se hinchen por el deseo de escapar o por la aventura de lo nuevo, de lo que está por llegar. Luego, poco a poco, vas arriando según convenga. Te equivocas mil veces y mil veces rectificas el rumbo. Crees llegar a puerto y no es más que un descanso en el camino.

El viaje es largo y duro. Nadie dijo que fuera fácil encontrar lo que se busca aunque lo verdaderamente dificil es saber qué se busca y valorar lo que se encuentra.
Espero viento de popa, cálido y suave que me empuje a playas cristalinas y calmas, pero si el viento que me sopla esta vez es de los que te calan los huesos espero que no me hiele el corazón.

Dejo atrás lo que no quiero llevarme. Mi equipaje es ligero pero importante. Me llevo sólo lo que me haga recordar lo bueno, lo fantástico que ha sido hasta ahora mi camino.
Dejo luces como migas de pan y rezo para que si tengo que volver algún día el viento no las haya apagado.



abril 03, 2012

Jacaranda



Paseo, la lluvia arrecia. Sacude las jacarandas que protestando alfombran de violeta mis pasos. Me castigan con su perfume que me arrastra a una tarde ya lejana.
Me pregunto si el olor se habrá pegado a tu recuerdo como al mio.
Una tarde cálida, un banco bajo un precioso árbol florido y una hora, la hora en que por fin los ojos, las manos, la piel dejaron de ser promesa.

Parecíamos niños en el primer día de escuela. Tanto que decir y las palabras negándose a salir como si fueramos puros espejismos.
No recuerdo quien le dio la mano a quien, no recuerdo quien abrazó primero a quien. Recuerdo el perfume de las flores mezclándose con el tibio olor de madera y limón de tu cuello. Recuerdo que no pude retener las lágrimas, que tomé tu cara entre mis manos y te besé. Mi corazón latía tan fuerte, tan vivo que casi hizo que me perdiera lo que me pareció el sonido más bello del mundo: tu voz .


Empezó a llover como hoy y nos pareció lo más maravilloso. Nos pareció que el cielo se había emocionado tanto como nosotros...


Llueve y mi corazón te extraña. Llueve y la distancia duele. Llueve y sigo esperando la promesa de tu vuelta. Me queman en la boca los besos que me debes, que nos debemos. Las manos están vacás sin tu cuerpo. No tardes, te espero...

marzo 06, 2012

Un instante


Todo puede cambiar en un instante. ¿ Seguro?-
Dar pasos en una u otra dirección es siempre complicado si tus maletas están llenas y pesan demasiado.
¿Cuál es ese instante? ¿ Aquel en que tomas un avión con destino imposible, dejando atrás todo por lo que has luchado tantos años?, ¿ aquel en que después de mucho tiempo, te armas de valor e invitas a café al hombre que día tras día te sonríe y te saluda en el metro?, ¿ aquel en el que por primera vez dices si a las pretensiones de otro en tu trabajo…?, ¿o ese otro instante en el que decides liarte la manta a la cabeza y marcharte a un pueblo perdido en el que el único ruido es el viento soplando entre los árboles?.
Necesito unas vacaciones. Creo que poner las ideas en orden es un trabajo agotador.
Los sueños y las realidades se mezclan haciendo de tu vida un tobogán constante-…

Lena, tomaba café en un Starbucks mientras dejaba volar sus pensamientos. Sus ideas se convertían en volutas de humo, tan pronto las pensaba, desparecían.

Se sentía vacía, atrapada en una rutina asfixiante. El amor empezaba a mostrar signos de debilidad y es en ese momento, cuando cualquier cosa o circunstancia banal puede cambiar el rumbo de las decisiones. Sabía que tenía que tomar un camino nuevo.
No había sido nunca cobarde. El miedo te corrompe y en estos momentos de su vida, el miedo era el capitán de su travesía., el carcelero de sus emociones.

Era un bicho dormido en su interior, que despertaba y la atenazaba cada vez que intentaba salir de su celda de barrotes de oro.
El miedo te hace más fuerte, poco a poco, sin que se de cuenta, pronto tendría las armas suficientes para vencerlo y en ese momento y no en otro hallaría las fuerzas suficientes para liberarse.

Estaba oscureciendo. Las luces navideñas se encendieron dándole a la calle un aspecto de falsa felicidad. El café estaba ya frío y el cenicero lleno. Tenía que marcharse, tenía que volver a su casa, a sus cosas...

Pequeñas decisiones, pensó, que pueden cambiarte la vida.

-Empezaré por una idea absurda, quién sabe… Voy a volver en tren… que estupidez, como si esa tontería fuera la llave, cómo si en ese viaje se diera el instante en que todo cambiara…-

¿Quien sabe? Dirigió sus pasos hacia la estación y se perdió entre la marea humana que a esas horas abarrotaba los andenes.

febrero 09, 2012

Dialogos de "Vampiros de Autoestima" I

- ¿ Qué has hecho con mi ternura?
- La quemé con la ironía.

- ¿ Qué has hecho con mi confianza?
- La perdí en la última borrachera de mentiras.


- ¿ Qué has hecho de los recuerdos?
- ¿ Qué recuerdos?. Eran tus recuerdos. Para mi eran minutos muertos.


- ¿ Qué harás cuando tu estrella pierda el brillo?¿ Qué, cuando el viento de la soledad amenace con helarte y necesites el brillo, la luz y el calor de otra que te comprenda?


- Nada o lo que acostumbro: buscar otra que como tú esté dispuesta a dejarse vaciar.





( Dialogo de " Vampiros de autoestima " de March Güeris )

febrero 03, 2012

RENUNCIA





Nada supo mejor que tu boca que aun sin probarla quemó la mía.
La promesa de un beso que nunca llegó, que nunca llegará aparea mariposas infinitas en mi estómago, desploma mi alma que se viste de acero pulido.

Renunciar a ti serenamente como renuncia la piedra de río a seguir la corriente y como la piedra de río vivir sin ti pero contigo.
Renunciar como lo hace el loco con su cordura o un buque sin timón frente a un faro; como el minero a la luz o un perro hambriento a la carne de su hueso roído.
Renunciar por imposición sin que intervengas, sin que lo sepas. Renunciar como solución a un problema absolutamente mio.

Ver como vuelas lejos, alto y anidas en otro pelo , libas en otro ombligo, ardes e incendias otra piel. Pensar en como tu mano se despereza buscando el calor de otro cuerpo a tu lado, en tu cama. Sentir que tu miradas ya no serán nunca más mías porque jamás lo fueron o que tus palabras susurradas al oído alimenten otra alma como hicieron con la mía.

Y sencillamente ser feliz porque tú lo eres. Renunciar sin más. Renunciar por amor que es la forma más dura de amar y no morir de realidad.


enero 23, 2012

Renacimiento


No quiero quedarme a solas conmigo misma. No quiero oir mis pensamientos. Odio la noche y sus silencios porque es en ellos que mis gritos interiores me ensordecen y atormentan. 

Ya no te extraño. No extraño ni el vacio que provocas ni el suspiro alimentado por tu boca. Ya no añoro tu dulzura artificial, sacarina de mis carencias; ni siquiera tu prodigiosa estrategia tejida de letras que un día atraparon mi atención, mi corazón y hasta mis metas.

Ya no extraño el tiempo que usas ni el que desperdicias. Todo eso quedó atrás marchito de desidia y abandono porque no hay nada peor que dar y que el que lo reciba lo entierre en un pozo, oscuro y frío lleno de lo ordinario, convencional, habitual,frecuente, corriente; despreciándolo y amancebándolo con  su rutina.

Ya no te quiero tus "algos", moléculas de tu yo más público. Te quiero a ti pero ni tú sabes donde encontrarte. Te perdiste en alguna sima, entre las piernas de una Perséfone , dulce doncella que se quedó tu alma como prenda. 

No quiero oir mis pensamientos, no me llevan a ningún lugar.
Hace frío, los árboles se agitan, bailan las notas del viento que limpia la noche.


Abajo en el salón siguen los músicos arrancando notas. En algún rincón alguna joven doncella debe estar perdiendo su honra en brazos de un caballero que no lo es. 

Me dejaré llevar por los dulcesonidos y dormiré. Quiero dormir, sólo dormir...






enero 11, 2012

BESOS OLVIDADOS


Que te olvide dices sin siquiera pestañear.
Que me olvide de tus besos, de tus ojos, de tus manos.
Del camino que las mías aprendieron en tu cuerpo, de las
noches, de los días, de los años...

Que te olvide como aquel que olvida respirar o su nombre
o el paisaje de su infancia, o su pasado.
Que te olvide cuando tú ya has olvidado, cuando ya has almacenado
casi todos los recuerdos compartidos a mi lado.

Pero hay un Dios y a pesar de los esfuerzos, tus besos, los que 
entregues a labios nuevos te sabrán rancios y viejos te sabrán a usados.
Besos marcados a fuego, tatuados en los recuerdos que te
perseguirán en mil bocas que borrarás en mil manos hasta que entiendas
un día que los besos olvidados nunca mueren, permanecen en el alma
de quienes fueron besados.



¿Y me pides que te olvide?
Imposible olvidar el pasado.



enero 04, 2012

EL VACÍO


EL VACÍO

Convertir el vacío interior en la voz que te ilumine los pasos 
o llenarlo de cosas inútiles que nos hagan creer que no hay tal vacío, 
depende exclusivamente de uno mismo y de su experiencia vital:
el pasado que nos limita o nos persigue, los desengaños, el desamor, la
soledad...

Unos los llenan con cobardía, con mezquindad, con miedos, secretos...
acumulándolos en espera de poder utilizarlos para que el vacío no te 
coma el corazón. 
Nada sirve. Los vacíos nunca pueden llenarse de cosas que provocan 
más vacíos.  Son atajos a calles sin salida.

Foto: Marga.

El vacío debe asumirse y revestirlo en tu favor como fuente de conocimiento. 

Cuando uno llega al vacío sabe exactamente que perdió, que le falta...
El vacío no es la nada. El vacío es la conciencia de uno mismo, la fiebre
que avisa de una carencia, el grito del alma. Oír el vacío es empezar a oír
las voz que te ayudará en el camino, en tu camino interior.




diciembre 20, 2011

BURBUJA

                                            Lo que se de ti
cabe en una burbuja.
Transparente, pulida, perfecta.
Casi acuno su brillo entre mis manos
manchadas de distancia, y sin embargo,
las abro y con el aliento de un beso la impulso.
Lejos, muy lejos hasta otras manos preñadas de tiempo
para ti.


(Se me ocurrió viendo una burbuja de jabón volar. Casi la recojo sabiendo que estallaría y de repente pensé que a lo mejor alguien había puesto en ella un sueño)

diciembre 09, 2011

Moi - Muá





No eres mio,
pero si
el momento en que pronuncio tu nombre.


No eres mio, 
pero si
el minuto que dedicas a pensar en mi.


Es mio el segundo que tu pupila se prende en la mía,
el aire que exhalas al pronunciar mi nombre, 
cuando volteas la cara al cruzarte con alguien que te recuerda a mi,
ese instante también es mio.


No, no eres mio 
pero irremediablemente,
sin querer, 

 yo

vivo en ti.












octubre 26, 2011

I NEED YOU


Quiero escribir en tu cuerpo los versos mudos que se atropellan en mi garganta.
Despacito, con caricias sin final, besando cada rincón; lamer y morder de “a poquitos” tus sombras, recintos y oquedades en los que ocultas tus locuras.




Y dejarte en la boca el deseo,
Y marcarte en las manos la necesidad de mi piel,
Y  encadenarte a mis ojos,
y oír cuando te estremeces,


olvidarte.

octubre 24, 2011

MARINA




Los árboles desnudos han alfombrado las calles de la ciudad pintando de rojo el suelo.
Estoy cansado de ver llorar a mis ventanas, de estar a solas en esta casa vacía de vida y llena de recuerdos. Tu bufanda sigue en el perchero de la entrada, huelo tu perfume al ponerla en mi cuello.
Mi abrigo y tu bufanda, tu y yo, los dos, salimos al ruido de la avenida.
La bruma de la tarde plomiza, la lluvia que todavía no cae pero que ya se huele en el aire, las nubes que van mudando su blanco matinal por un traje gris, el olor de las castañas asadas en los puestecillos callejeros me trasladan a otro otoño, ya muerto.

Es curioso el mecanismo de la memoria, se abre un hueco en el tiempo y de repente ya no son sólo mis pies los que hacen crujir la hojarasca, son los nuestros.
Pisadas jóvenes, ágiles, fuertes y al compás de un solo latido.
¿Cuántos años hace? Ahora recuerdo la letra de aquella canción “es tan corta la vida y tan largo el olvido”...
Aquel noviembre frío, de hace ya mil años, fue el mejor de mi vida. Imágenes y sonidos de la primera vez que salimos a pasear, de la primera vez que nuestras manos se unieron, casi sin saberlo nosotros como si ellas decidieran lo que nosotros no nos atrevíamos. La descarga que sufrió mi alma la primera vez que te besé. Los domingos de banco en el parque porque los bolsillos estaban huérfanos de dinero...
No importaba, nada importaba, nos teníamos el uno al otro y combatíamos el frío robándonos caricias, explorando nuestros cuerpos, devorándonos con besos interminables y dulces, interminables y urgentes.
Paseo sin rumbo pero mis pies conocen el camino y acabo como cada tarde sentado en nuestro banco pasando los dedos por las iníciales marcadas en la madera, la tuya y la mía, siempre tu y yo.

Después de ese otoño llegaron muchos otros llenos de felicidad, de angustia, de sacrificio, de mucho trabajo, de mucho amor. Nunca hubo una voz más alta que otra entre nosotros, jamás hubo un reproche. Acabamos por entendernos con la mirada.
Ah!, esos ojos tuyos. Los ojos de caramelo líquido, mi caramelo. Podías hablar sólo con tus ojos, en ellos leía con perfección milimétrica aquello que tus labios no decían. No hacía falta. Los labios, decías tú, están hechos para besar.
No tuvimos hijos, no quisieron llegar y lejos de amargarte por ello encontraste el porqué. Decías que lo nuestro era tan grande, tan perfecto que no se podía compartir, que sólo nos pertenecía a nosotros y que Dios había sabido lo que hacía.
¿Dios? ¿Y ahora, dónde está tu Dios?

Sin saber cómo he acabado delante de la puerta de la que ahora es tu casa. Los barrotes helados de la verja despiertan mis sentidos. Subo las escaleras arrastrando los pies y saludo sin mirar. No pierdo el tiempo con palabras, tiempo es lo único que no tenemos.
Abro la puerta de tu habitación y ahí estás, tan bella como siempre, aunque tus cabellos hace tiempo que se tiñeron de plata.
-Marina- te llamo, y tú, perdida, me miras sin ver y volteas de nuevo la cara hacia la ventana como si esperaras algo que nunca llegará. - Marina- te digo al oído cogiendo tu mano. Me miras de nuevo y ésta vez, por un instante vuelvo a ver tus ojos, que me hablan de nuevo desde algún rincón perdido de tu memoria.
Un sólo instante que hace brotar mis lágrimas y que me hace pensar que todavía no puedo irme, que no puedo abandonarte. Un sólo instante de tus ojos de caramelo vale todo el dolor y toda la soledad.

septiembre 25, 2011

Nada , quiero, o qué se yo.

Nada, por fin se oye nada. Ahora espero que se callen hasta mis pensamientos para poder encontrarme. Hace tiempo que me resulta difícil saber que soy yo y no un autómata, no mi propio replicante.

Busco el espacio donde no existe nadie ni siquiera tú. Hace frío pero me hace sentir viva, Luego buscaré el calor de tu espalda, ahora solo quiero ser yo. 

Quiero saber que soy no que estoy. Quiero saber que hago sentir no que siento.Saber que soy capaz de reír por nada que buscar cosas por las que reír. Quiero la libertad de mis sueños y no soñar que soy libre.
A entender que a mis casi cincuenta ya no puedo ser como a los treinta porque ni mi cuerpo ni el rostro que me devuelve el espejo es el que yo recuerdo. Quiero desintoxicarme de pasado y vivir. Quiero pensar en mi porque encontraré el espacio para vivir por ti.

Tú una y otra vez. Un veneno sin antídoto, un sueño sin tiempo. Acompañame a estar a solas, enséñame el camino que me lleve a mi. Ayúdame a renunciar a las ausencias que no borran los recuerdos.

septiembre 21, 2011

EL COFRE DE PALABRAS



-Tráeme eso nena, por favor.
-¿El qué mamá?
-¡ Eso! - decía señalando- aquello que está allí. Hija pareces boba nunca entiendes nada.
Siempre me pareció graciosa la manera en que mi madre solía pedirme cualquier cosa. Suponía un buen rato de risas hasta que se enfadaba, claro, por sospechar que le tomaba el pelo como efectivamente sucedía.
-Ah si, espera. Quieres las zapatillas ¿ no? No, no, perdona, te refieres a la bobina de hilo... ah no, que no es eso (las carcajadas amenazaban en estallar) ya, ya espera, seguiré con detenimiento la dirección que me indica tu dedo, eso me dará la pista definitiva... Ahí empezaba a volar su zapatilla con el objetivo de borrarme la sonrisa de la cara. Yo encogía el gesto, me ponía seria y le daba lo que pedía.
A menudo se le perdían las palabras, parecían atascárseles en algún lugar entre el paladar y los labios. Yo imaginaba, mientras la veía andar arriba y abajo, que tras sus pasos encontraría esparcidas por el suelo las que se le filtraban por un orificio imperceptible que mi fantasía situaba entre la espesura blanca de su nuca.

Mira – pensaba- ahí están las “tijeras” del otro día, “el bote de harina” de hoy, el “paraguas” de ayer... Recuerdo que me inclinaba a recogerlas y las iba guardando en un cofre imaginario al que llamé El cofre de las palabras de mamá. El fantástico cofre se fue haciendo día a día más pesado.
Poco a poco se le fueron perdiendo más palabras y con ellas las ideas de lo que quería hacer o decir en cada momento.

Dejó de parecerme gracioso el día que olvidó “eso” en el horno y casi provoca un incendio o cuando entraba en una habitación y dando vueltas sobre si misma se preguntaba, con lágrimas en los ojos, qué había ido a hacer allí.
Se le perdió el verbo, las ideas y hasta la mirada. No sé dónde fue mi madre a buscar sus palabras, lo que sé es que un día ya no regresó. La persona a la que ahora enseñaba a hablar ya no es ella.
He tenido que aprender a dibujar. Sencillos dibujos con colores muy vivos. Ahora están colgados por toda la casa. Las palabras que un día perdió las he ido atrapando en cartulinas pintadas:

Mesa, nevera, cama, silla
Armario, agua, pan, cucharilla
Baño, jabón, toalla, pastilla
Mamá, “mi nombre”, besos, pesadilla.
A veces me preguntan de dónde saco las fuerzas, la paciencia. Yo les digo que sólo tengo que abrir despacito y con cariño el cofre donde una vez guardé con humor pero con mimo las palabras de mamá.


Soy ahora su voz, su mano, sus ojos y solo tengo un deseo : que el día de su partida me mire, me sonría y pueda decirme Adiós hija mía.