Tú que ahora estás leyendo ésto no esperes encontrar relatos de calidad, ni brillantes ni siquiera originales.Es mi rincón, el lugar donde dejo fluir mi imaginación, mis sentimientos y la tapadera que guarda mi esencia.Gracias por entrar en mi rincón, siempre serás bienvenido.

junio 30, 2014

CIRUGIAS DEL CORAZON

Me traicionaste, si. No pongas cara de asombro ni te rasgues las vestiduras ni te cubras con mil capas de indiferencia dejando escapar, entre susurros, que soy una histérica.
Me defraudaste y eso también es traición. Hiciste justo todo lo contrario de lo que esperaba. Renegaste no una, ni dos, ni tres veces, de la idea de nosotros. Fuiste desleal amparándote en tu carácter, en tu imposibilidad de querer crecer juntos, de tu impotencia vital.
Eso también es traición.

Cuesta elaborar las emociones negativas. Cuesta el dolor y la rabia sobre todo contra uno mismo pero, tarde o temprano, aprenderé. Lucho para no hacerte desaparecer, sería muy fácil. Lucho por conservarte como parte de un retablo de madurez que quedó sin pulir. Un día seré capaz de ver esos bajorrelieves y encontrar el punto exacto en el que deba, por fin, colocarlo.
Llegará, yo sé que llegará.


MARCH GÜERIS
Círculos imperfectos

junio 19, 2014

Llámame loca

Hayedo de Primajas: Excepcional hayedo autoctono, en el que se puede ver uno de los pocos ejemplares en el mundo de un haya de la humildad, asi llamado porque sus ramas y hojas crecen en sentido inverso al normal 

Nunca pensé
                        que el infinito se encontrara
                                                                         en unas pupilas.
Un infinito verde,
                              un hayedo atrapado en cristal,
                                                                                  con motas de otoño.
A veces se traen el sol de las cumbres
                                                                que coronan esos valles
                                                                                                   y el brillo
te atrapa. 


Nunca pensé
                     que unos ojos dijeran tanto.


 Hablan de vida vivida, si
                                 pero gritan de vida por vivir.



Llámame loca si veo en sus ojos la paz que me falta.
 Llámame loca si mi voluntad flaquea cuando mirándome
me roza el alma. Llámame loca.



Llámame loca
pero no quiero
morir de realidad
sin que me bese su boca.

junio 13, 2014

LA OTRA ( LIRIO DE DIA)

Si me salieran alas de las manos,
si cerrar los ojos bastara...


Se echa encima la tarde húmeda y calurosa. Parece que el cielo se tapa convirtiendo el suelo en un invernadero de lirios de día. Es una flor curiosa;  abren sus pétalos al amanecer y se marchitan al atardecer por lo que no sobreviven al día siguiente. Una vez que se marchita ,en cada tallo vuelve a nacer otra flor, idéntica a la anterior y absolutamente diferente. Así somos la mayoría o así es ella. Afronta cada día como un día nuevo,  lleno de posibilidades que van muriendo ,la mayoría,  a medida que el día avanza. Lo importante era sentir las ganas de vivir fluyendo por las venas y que las fuerzas para enfrentar lo que fuera que el destino le deparara no fallasen.

Nunca incluyó en esas expectativas convertirse en un ser invisible para algunos ojos. Convertirse en lo que se conoce como " la otra".
Como dice el maestro Serrat fue sin querer...

El amor existe de mil maneras, independientemente de realidades externas y ella sencillamente se enamoró: despacio, palabra a palabra, gesto a gesto.
Consciente de esas realidades que a ambos les arropaban decidió que valía la pena arriesgar y arriesgó.
 Se le ve feliz y si le preguntas a qué se debe ese brillo en sus ojos te responderá, solamente, con una sonrisa.
Sabe que no hay futuro, ni obligaciones que cumplir. Sabe que el amor clandestino tiene sus reglas y las acepta : los silencios, la distancia, las ausencias... pero también una llama de deseo que no se agota, ternura, complicidad y un sentimiento de libertad difícil de explicar.

Tomamos un café y me cuenta que sueña con alas que le salen de las manos, que sueña con el sabor de sus besos, con el tacto de su piel... Mueve la cucharilla distraída y asiente:

- si, soy la otra, la amante, la amiga, y vale la pena cada minuto...

junio 09, 2014

ESPERA

Nunca hasta ahora había oído tan claramente cómo y cuánto grita el silencio.
Silencio que no trae sosiego, que no significa paz.
Nadar por el abismo de la ausencia y seguir alimentando el amor sin dejar que
el frío filo de la tijera, que es el tiempo, enfríe las risas, los besos, las caricias..
Es ausencia desnuda, cruel, sin sombras, sin dudas. Ausencia impuesta,
egoísta, de hielo que quema el alma, vacía sin más.
Te queda la espera que como olas bravas te llevan y te traen a orillas distintas.
Una de confianza, de fe, de sentir un solo latido , de seguridades y certidumbres.
Otra que te hace sentir rocas, como agujas, en los pies y te llena de condicionales.
" y si ".
Y si su silencio, su espera, le lleva a las aguas mansas que ya conoce. Y si
no quiere volver a esta locura, mágica pero insensata. Y si su mundo se contrae, y
si no quiere más olas que las que las del frío que cortan la piel y te repliegan
a tu mundo cómodo y conocido...
Espera, feroz espera.


junio 03, 2014

EXORCISMOS

El día se colaba entre las tabillas de la persiana sin permiso. El sol se empeñaba en hacer visible el caos de la habitación, dibujándola poco a poco. Primero revelaba el polvo en suspensión, brillante e ingrávido; luego la esquina donde el perchero, atestado, protestaba por la luz proyectando su sombra al otro lado del dormitorio; luego parte del techo descubriendo una lámpara de brazos de bronce y lágrimas de cristal atrapadas entre telarañas... La casualidad, o no, quería que una de las sombras proyectadas por algo colgado en ese perchero pareciera una flecha que señalaba, con precisión de mapa de tesoro, la mesilla de noche: Una colt 45, un paquete de tabaco escuálido,  un vaso con restos de un liquido amarillo y brillante y una caja de preservativos talla XL fosforescente.

 Abrió los ojos con dificultad maldiciendo entre dientes. Le dolían hasta las pestañas. Quiso recordar y un millón de gritos resonaron en su cabeza. Cada uno de ellos intentaba decirle algo : una rubia, sueca, un armenio grande como un armario, un bareto de mala muerte amenizado con jazz en lata...

La tarde anterior había sido agotadora. La gente y sus problemas acababan siempre por aturdirlo y llevarlo a un estado cercano a la irritación que solo lograba calmar con un buen trago. Se encaminó , como de costumbre, a un local donde paraban taxistas, putas, poetas en crisis, y gente de baja estofa sin ganas de líos. Nadie preguntaba nada, nadie se sorprendía por nada, y casi todo estaba permitido.

Se sentó en la mesa más escondida,apenas bañada por la luz de una bombilla media muerta de tiempo, y como siempre, pidió un vaso de whisky. El dueño del local, un viejo cojo y tatuado de pies a cabeza, le trajo, como siempre, una botella.

Se perdió en pensamientos absurdos mientras dejaba que el alcohol y el jazz se metieran en sus venas consolándolo. Tocó varias veces el arma que llevaba en el bolsillo del abrigo. No sabía por qué le había pedido a uno de sus "clientes" que se lo proporcionara. Lo que sí sabía es que tocarlo le causaba la sensación de ser él, por una vez, quien tenía el control de su vida.

Al rato, casi media botella después, entraron ruidosamente una rubia y un gigante. El tipo la empujaba diciéndole en un español chirriante que dejara de gimotear y moviera el culo.
 Otro chulo y su victima, pensó. No intervendré, pensó. Y sin embargo se puso por medio e invitó a la chica a que se sentara con él.

El gigante le hizo una seña con los ojos, sonrió de medio lado y desapareció a la otra esquina del bar.

La rubia le dio las gracias. Bebió de su vaso un buen trago y le miró paseando la lengua por sus labios de forma provocativa.

No se inmutó. Llenó el vaso de nuevo y la miró intentando dejar su profesión a un lado. Si la miraba así ella empezaría a abrirle su corazón. Siempre lo hacían. Por un momento bajó la coraza y quiso ver el alma y no el cuerpo. Ella se dio cuenta y empezó a hablar

- Gracias. Ese bruto me trata a patadas. Nunca tiene suficiente. Me mato a trabajar para él y luego...

- Cállate. No me interesan tus problemas. Si quieres follar follemos pero por favor no me cuentes tu vida. Una vida más y me volaré la tapa de los sesos con ésto.
Sacó el arma del bolsillo y la puso encima de la mesa. Ella dio un respingo hacia atrás en la silla y se quedó helada. No sabía qué hacer.

Guardó de nuevo el revolver incorporándose un poco . Ella aprovechó para atrapar su boca y susurrarle

- ven, yo te escucharé a ti. Háblame con tus manos, con tu cuerpo.

Se levantó, le agarró de la solapa del abrigo con una mano y con la otra cogió una botella nueva que el cojo ya había dejado sobre la barra junto a una llave.

Dejó de pensar y se dejó arrastrar. Qué importaba si antes se llevaba consigo el sabor y el olor de aquella mujer. Una diosa rubia de piel suave...

Subieron unas estrechas escaleras encima del bar y una habitación destartalada con una cama de cabezal metálico los recibió.
Se dejó caer y la dejó hacer.

Su ropa desapareció en un instante y ella empezó a desnudarse lentamente para él. Las tablas del suelo y su pésima unión dejaban pasar la luz tenue y la música amortiguada. El alcohol hizo que la visión de aquel cuerpo desnudándose al ritmo lento y sensual del jazz le excitaran.

Ella se aproximó despacio, retándolo con una mirada de miel liquida y caliente y se postró de rodillas ante él. Su pene la señalaba y dulcemente lo asió y se lo metió en la boca saboreándolo.

- No, de rodillas no. Ven a la cama.

Ella obedeció sin dejar de acariciarlo. La colocó apoyando la espalda sobre el colchón y le abrió las piernas.
Sus manos recorrieron sus piernas  poco a poco hasta llegar a la entrepierna.
No tardó  mucho tiempo cuando su lengua ya estaba tocando su  interior, la  humedad era suficiente para ser penetrada pero su lengua era tan ágil que no daba espacio para algo más... pronto comenzó a meter sus dedos en la  vagina, sus movimientos la  volvieron loca. Luego uso las dos cosas a la vez hasta beber el precioso liquido que emanaba de ese cáliz.

Su pene, grande, duro y húmedo estaba más que preparado para ella. Se estiró sobre ella buscando la penetración pero ella le puso las manos en el pecho frenándolo.

- Espera, ahora me toca a mi.

Lo introdujo entero en su boca apretando la dureza con sus labios. Entró una y otra vez hasta el fondo de su garganta, caliente y prieta arrancándole mil gemidos, llevándolo casi al limite.

Dejó de lamer, se colocó sobre él y  ajustando todo el volumen en su interior empezó a cabalgarlo.
Sus manos tomaron los senos acariciando primero y estrujando después.Lamió los pezones,chupando, como si la vida dependiera de ello. La taladraba desesperadamente. Ella se paró por un momento, detuvo su respiración y un grito le rasgó la garganta.Notó como un liquido caliente le mojaba y atrapó su boca quedándose su alma, enredando sus gemidos con la lengua, en un baile tan antiguo como verdadero.

Se dejó caer sobre su pecho unos segundos, recuperando el aire que había escapado de sus pulmones. Cada inspiración hacía que él se moviera de nuevo dentro de ella. No podía mirarla a los ojos, no debería estar ahí pero ya era tarde para arrepentirse. Le dio la vuelta y a cuatro patas la penetró de nuevo golpeándole las nalgas, agarrándola de las caderas hasta sentir que estaba unida a él.


Recordó todo eso y la memoria ,a partir de ahí, se hizo confusa. Recuerda brazos, piernas, lenguas, fluidos y gemidos que se prolongaron hasta bien entrada la madrugada.Recuerda una forma fosforescente que aparecía y desaparecía con cada embestida de su cuerpo.. Luego nada..



Las campanas de la iglesia acabaron por despertar sus sentidos. Las sentía como martillos eléctricos en su cabeza.Se levantó de un salto: las campanas, pensó.

Empezó a reunir su ropa y a vestirse todo lo rápido que podía. Ropa interior, pantalones, camisa y por último el " cuello romano". Un sacerdote no podía oficiar misa sin alzacuellos.

Miró hacia atrás desde la puerta y vio la colt sobre la mesilla. Luego vendré a buscarla, se dijo. A ella y con suerte a la diosa que le exorcizó.

mayo 29, 2014

BLUESMAN

A lo lejos, en el callejón, se oye una guitarra llorar.
Las viejas calles con su acústica perfecta hacen de altavoz para los que se han convertido en invisibles. Gemidos, sollozos, suspiros... Sentimientos de pena, angustia o pesimismo con un toque realista se disfrazan de acordes íntimos que tocan el alma. El viejo Bluesman canta con voz rota y profunda lo que todos sentimos alguna vez y somos incapaces de elaborar.

 " no confíes en nadie, nena,
   no vale la pena,
   no vale la pena... "

En el bar de la esquina hacen un excelente café.La cafetera es de hace mil años y a fuerza de tirar cafés ha aprendido a hacer el mejor de la ciudad. Ha cambiado de dueño varias veces y la cafetera sigue siendo la joya de la corona. Fotografías en blanco y negro de viejos actores se mezclan con letreros de quesos y vinos que intentan contar las excelencias de su cocina.
Nunca he visto a nadie comer queso, o tomar vino, sin embargo el suelo está tapizado de sobres de azúcar y la barra atestada de tacitas blancas dispuestas en fila y preparadas para ser servidas en cualquier momento.

Javier, el dueño, debería pagarle algo más que un café al viejo. Siempre que se pone a cantar, los cuarenta metros cuadrados se estrechan hasta lo indecible y la puerta se llena de gente que mueve los pies o la cabeza al compás.

  " no esperes nada de nadie, nena,
    no vale la pena esperar .
    Quien te quiera nena,
    no dejará tus ojos llorar "...

  " si fuera joven, nena,
    volvería a arriesgar.
    no vale la pena, nena
    vivir sin amar "...

Aplauden cada vez que acaba una pieza y esperan la siguiente sorbiendo sus tacitas. Sobre una de las mesas, marrones y desgastadas, hay un cuenco de barro que va llenándose de monedas a medida que la tarde languidece. El Bluesman acaba su última pieza. Guarda su guitarra en una funda tan vieja como él y arrastra los pies hasta el café.
Cuando entra, la gente le abre paso. Se acerca al cuenco, lo vacía en uno de sus bolsillos, se toma un café recién hecho que Javier acaba de poner y sale agradeciendo con la cabeza los aplausos y comentarios que le acarician al pasar.

Nunca nadie le ha oído hablar. Nunca nadie le ha visto los ojos que esconde tras unas gafas de pasta negra, nunca nadie le ha visto una sonrisa, una mueca, la mínima expresión en su cara, nada. Se diría que es un espectro que solo vive cuando canta llorando su vida. Cuando la convierte en un viejo blues, tan bueno como el café de la esquina.










  

mayo 27, 2014

Mio


El sol bajaba la cuesta lentamente. Descubría poco a poco cada centímetro de superficie, arrasando a su paso los restos de una oscuridad alcahueta de mil historias. Es curioso el sonido que produce la llegada del sol en cualquier calle estrecha de cualquier barrio. Si pones atención se oye una sinfonía de persianas, descarga de inodoros y duchas; pitidos de microondas, llantos de bebes hambrientos, o niños que piden a gritos " un poquito mas". Es la sinfonía del segundo turno. El primero ya hace rato que salió de sus casas entre silencios y las luces mortecinas de las farolas.


Yo seguía en el balcón, como toda la noche, acurrucada entre los almohadones de mi chillout de pobre, emborronando cuartillas, bebiendo tequila. Perdida entre estrellas y pensamientos inútiles. Volando de un sueño a otro y a otro hasta que la mañana me revelo, exhibió para mi, mis miserias. No la tela ajada que me rodeaba, o los barrotes descascarillados del balcón, no. Las miserias interiores que son las que más duelen cuando se hacen visibles. Durante la noche pude verme desde afuera, contemplar el guiñapo humano que gimoteaba por los sueños no cumplidos. La luz me desenmascaró. Lentamente, como la misma mañana, empecé a doblar las cuartillas en uno, dos, tres pliegues, hasta formar aviones de papel que eché a volar al mismo tiempo que los suspirros, las quejas, los lamentos... Era hora de ponerse en marcha y de trabajar por mi, por ti, por nosotros.
Uno de esos aviones de papel cayó a los pies de María que salía con prisas y compungida, como siempre. En otro momento no hubiera reparado en eso pero esa noche había soñado con aviones de papel. Aviones que volaban por encima de su cabeza y que ella intentaba cazar y no podía. Ahora si agarró con fuerza aquel papel y lo abrió :

Mio
Quiero sentirte mio, solo mio. Mio en lo que dura una mirada; mio en un beso, tu beso.                                                                                        

 Quiero sentirte mio mientras rozas con tus dedos mis caderas, cuando bordees mis senos saboreando sus cumbres,  cuando dentro de mi te abandones dejándome saciada , con la mirada extasiada y mis ojos enredados en los tuyos...
Quiero sentirte mio en esos instantes en los que no puedes ser de nadie, en los que eres absolutamente libre, en los que no ya no te perteneces ni a ti.
Después podrás ser de ella, de otra, de mil , no importa. En mi recuerdo, cuando el tiempo se detuvo, cuando nada importó más que el otro, cuando la vida se redujo a sentir, sabré que fuiste mio, solo mio...


María apretó la cuartilla contra su pecho , respiró profundo y se prometió que esa noche, cuando volviera a hablar con él, le pediría dar un paso más, un salto al vacío.

mayo 01, 2014

Sueños versus Rutina


Agarró con fuerza el asa de su maleta. El ruido de las ruedas en el empedrado rompía el silencio de una noche triste y gris, demasiado triste y gris. No sabía que camino tomar y simplemente caminaba. La humedad le calaba los huesos y levantó el cuello de su gabardina como si ese trozo de tela pudiera devolverle el calor que se había dejado cuatro puertas más arriba.
Miró atrás queriendo encontrar la señal que desandara la partida pero no la encontró. Tropezó con la pizarra, que anunciaba las especialidades, de un bar pequeño que en ese momento le pareció el mejor refugio y se sentó delante de una humeante taza de café. No pensaba, sólo podía fijarse en el cacao espolvoreado de la superficie y le pareció que él era ese cacao. Su vida se había pulverizado en pocos días. Con el primer sorbo empezó a soltar lastre...

Nos empeñamos en crearnos sueños perfectos, redondos, de algodón de azúcar y sábanas de raso que destilen pasión.
Me pregunto si es más feliz quien se conforma. Si no construir respiraderos en tu día a día, nos hace en realidad más libres. Nos empeñamos en romper la rutina a base de inventar otras nuevas. Cuando creas y alimentas un sueño, te encadenas a él . Haces de la ilusión necesidad y acabas por consumir permanentemente tus energías en evitar que se convierta en un hábito más. Una rutina nueva con otro nombre. Eres esclavo de tu propia necesidad de ser libre.
Hay tantas formas de sentirse esclavo como ideas que acaban formando cadenas que nos sujeten. Romper esas cadenas es la tarea de toda una vida y una tarea que, con toda probabilidad, te granjee mil sinsabores. 





Acabó su café sin darse cuenta. No quería salir a la calle, no quería enfrentarse a un camino sin señales.


abril 23, 2014

VÓMITOS DE RABIA

A veces te pienso. Si, te pienso en tu mezquindad. Sentado en tu trono de extravagancia bufa, esa que has ido construyendo como un mal imitador de Scrooge.

Rodeado de libros, hojas en blanco, falsa madera noble,falso hortus,y soledad, mucha soledad.
Mezquindad y perfidia en tu escudo de armas y tú el heraldo de una tragicomedia que has elevado a filosofía de vida.


La misericordia me visita entonces y borra la rabia. Me perdono la estupidez de haber creído en ti alguna vez y te perdono la estupidez de no saber aquilatar lo que la vida te ofrecía.

 Y entonces ya no veo a un mal Scrooge, veo a un niño con la nariz pegada a una ventana. Un niño muerto de frio y de cariño que mira la calidez de una chimenea de una casa que nunca será la suya, que nunca podrá serlo.

Cierro el circulo. La herida, alguna vez abierta, dolorosa y sangrante, se ha convertido en una fina linea. Esa es la única concesión para que no caigas, definitivamente, en el olvido.



March Güeris :

El circulo imperfecto.

abril 14, 2014

NO FUI YO SR. JUEZ, FUE LA COBARDÍA.


Recorre de nuevo sus calles, al atardecer, con el viento cálido que enreda su pelo, ese que tanto te gustaba...
Ya no suenan igual desde que tus pasos las abandonaron. Se fueron a caminar otras calles, igual de viejas, igual de hermosas pero de las que conoces cada adoquin, cada saliente, cada desconchón y cada esquina.Se fueron a caminar por la soledad desdeñada pero añorada.

La sed de aventura te duró poco, se te acabó la curiosidad en cuanto te bañaron de encanto, en cuanto su hechizo de luz amenazó tu oscuridad y en uno de esos abrazos, cálidos como el aire de primavera, se te rompió el collar de la pasión.
Las cuentas salieron rodando. Tintineaban en el suelo dejando su sonido en el eco de su recuerdo. Rodaron hasta caer a la alcantarilla de los reproches y enmudecer entre lágrimas impotentes. El hilo que sostenía el collar era tan fino...
Nunca quisiste enfilar esas cuentas con nylon resistente capaz de soportar el juego el amor. Lo trenzaste con miedos y el miedo pudrió el hilo casi al mismo tiempo que se hilvanaban con mimo cada una de ellas.

Y sólo le quedó soñarte. Anhelaba soñarte y nunca lo consiguió. Soñarte porque en el tú a tú te escapabas como agua entre los dedos. Soñarte cercano, ilusionado, ilusionante, valiente, sincero, protector y vulnerable a partes iguales, amante y sin embargo enamorado. Soñarte, si, porque la realidad le mostró un alma frágil pero orgullosa, un amante frío como el diamante, un inmaduro vestido de una madurez de diseño, un Peter Pan marchito , más por el alma que por la edad,
que nunca se separó de su arco aunque las flechas, hacía mucho tiempo ya, se habían quedado sin punta.
 
Sus lágrimas durarán poco. Recuperará poco a poco su luz y su fragancia. La cicatriz, de vez en cuando , le escocerá  para recordarle que una vez dio todo y tal vez se equivocó, o tal vez nunca fuera suficiente para ti. Tal vez nada lo sea.

marzo 22, 2014

LA NIEBLA

La niebla es caprichosa. Se eleva hacia las copas de los árboles sin dejarte ver el cielo o se instala a tus pies sin que puedas ver tus pasos.

Esa espesa manta blanquecina adormece casi todo lo que toca. A veces, bajo su peso, parece que el tiempo se dilata y se crea un instante eterno en el que se despeja tu mente.

Casi parece que la niebla que envuelve tus sentimientos, tus crisis y vacios  quiera unirse a la que se ha hecho fuerte en el exterior y entonces eres capaz de ver. Te diseccionas con la mayor de las asepsias y vas inventariando, clasificando, registrando y etiquetando dudas, miedos, deseos, inquietudes, desesperanzas... Crees que te han arrebatado la más intima de tu esperanza vital y te rebelas. Empiezas a dudar de todo y de todos, intentas confundirlo todo formando un gazpacho que ponga a prueba tus ideas preconcebidas, tus verdades incontestables como una burda burla a la eternidad. De todo ese rock and roll de estados de ánimo, de subidas al cielo y bajadas a tus infiernos sales siempre reforzada. Te reinventas, te sanas y te preparas de nuevo para que la vida siga produciéndote cortes y heridas que tendrás que volver a cicatrizar.

Ya conozco el camino de la niebla. La noto en los huesos, que van haciéndose sabios a fuerza de vida, y en el alma.  Y aunque siempre crees haber aprendido algo en el fondo sigues siendo la misma niña con carencias de pertenencia, de estima, de confianza, de protección. Lo único que ha cambiado es que ahora sabes que debes pararlas antes de que se conviertan en necesidad. Y que los deseos son lo único que podrían satisfacerlas.


marzo 16, 2014

El profesor III

capitulo III

Una vez leí:
"Una fantasía puede llegar a ser más poderosa y resistente que un ejército, pero la realidad resulta tan contundente como un huracán. "

El viaje en coche se hizo eterno. A penas fueron veinte minutos que se hicieron interminables. La  rubisima señorita Ruano, mi alumna, no paró de acariciarme el muslo, la entrepierna, y de llevar mi mano a la suya  y la suya hasta la cara interior de sus muslos, haciendo que la única que me quedaba libre tuviera que sujetar el volante, cambiar la marcha... Desde luego podría haber recuperado mi otra extremidad pero me gustaba sentir su humedad y su calor.  Varias veces pensé en tirar del freno de mano, parar en el arcen y enseñarle a esta aprendiz de Mata-Hari lo que sus caricias estaban provocando. La dureza estaba empezando a ser molesta. Entonces me di cuenta de que, sin pretenderlo por lo menos por mi parte, se había establecido una lucha de poder. No, esperaría hasta llegar a mi apartamento. Tendría que esforzarse más para hacerme perder el control. Veríamos quien cedía antes, quien se entregaba antes a quien.

La llevé de la mano hasta el fondo del ascensor. No hablamos, no hacía falta. Me acerqué a su boca sin dejar de mirar esos ojos casi hipnóticos. Movía con letitud planificada sus párpados, bajando la mirada a mis labios y luego a mis ojos, volviéndome loco de deseo. Entreabrió la boca exhalando un suspiro de pasión contenida. A punto de rozar ese cofre de futuros gemidos le di la vuelta contra la pared y me pegué a ella acariciándola sin urgencia desde debajo de sus brazos, por los costados, hasta las caderas. Mis manos asieron el bajo de su falda y lo subi hasta la cintura apoderándome de sus nalgas que masajeé con fuerza hundiendome entre ellas. Un acto reflejo le hizo abrir las piernas y aproveché para rasgar las medias.
- Lo siento preciosa, susurré frente al roto que acababa de provocar lamiendo sus ingles. Rozándola, sin profundizar, noté en mis labios su calor y su humedad.  Su única respuesta fue un gemido ronco.
El timbre del ascensor anunciaba mi planta. Ella se giró, bajó su falda, me tomó de la barbilla y a escasos centímetros me dijo:
- Profesor espero que ésto no sea todo lo que tenga para mi.

Al entrar al apartamento me di cuenta de lo precipitado de mi salida. Los cojines del sofá por el suelo, el vaso casi vacio de whisky seguía sobre la mesa baja el portatil, ya apagado, seguía abierto... Ella olió el vaso, se lo acercó a la boca y paseó la lengua por el borde.

- Cardhú. ¿Profesor, me pones una copa?

De mala gana fui a preparar un par de vasos con hielo y de paso conecté el compacto. Al instante el sileció se llenó de la sensualidad de Diana Krall. De regreso, una imagen me impactó hasta el punto de hacerme temblar las manos provocando el tintineo de los cubitos. La rubia, Laura, la Diosa de márfil, estaba completamente desnuda en mi sofá tapando su sexo con un cojin, marron chocolate, que todavía hacía resaltar más su nívea y perfecta piel.

Le ofrecí la copa y la rechazó moviendo sensualmente su cabeza. No bebo, dijo, si no es de tu boca. Tomé un sorbo, me acerqué a ella y la levanté de la cintura hasta sentarla sobre mi.  La besé como si no hubiera besado jamás a una mujer: con urgencia, con una incontrolable pasión que amenazaba con quemarme por dentro.
Ella gimió contra mi boca y me mordió la lengua con lascivia.Mi mano corrió libre por su plano vientre y se coló en su sexo. Mi dedo entraba y salía a un ritmo constante, aunque pronto fueron dos los dedos que la exploraban. Notaba el índice y el corazón cubiertos de ella, y eso me excitaba aún más.

Laura  apretó la mano que tenía libre (puesto que la otra seguía en mi nuca) contra mi erección, y la acarició con fuerza en movimientos ascendentes y descendentes. Yo estaba a punto de explotar.Y así transcurrieron un par de minutos más, hasta que de repente ella agarró lmi dureza con fuerza a través del pantalón, me mordió el labio inferior, y soltó el gemido más sexy que he oído en toda la vida.
Saqué mis dedos de su interior y  me llevé esos dos dedos a la boca delante suya, para saborearla.

- Vamos , pequeña, es hora de tu lección.

La llevé a mi habitación dejándola con mimo sobre mi cama. Me desnudé con calma, mirando como ella acariciaba su sexo y me decía con voz ronca que no podía esperar a aprender lo que yo quisiera enseñarle.

Lo que pasó luego ya podeis imaginarlo. Ella aprendió , o eso dijo, algunos secretos sobre buen sexo y yo, yo me dejé en aquella cama algo más que mi cuerpo satisfecho. Dejé que una bella mantis se comiera mi alma.



febrero 19, 2014

EL RUIDO DEL SILENCIO


El tiempo transcurrió despacio mientras caminaba.Parecía un tiempo cansado de tanto ir y venir. Se detuvo, sin saber bien por qué ni cómo, ante las verjas del viejo camposanto. Sus pasos se volvieron de plomo y cuando no pudo ni levantar un pie levantó la mirada bajo las cuencas vacías de la calavera que presidia la puerta de hierro. Clavó su mirada en el abismo que encerraba esa visión y

empezó a llorar.

Se sorprendió al notar el reguero tibio por sus mejillas. Ya no recordaba cuanto tiempo hacía ni cuando fue la última vez que lloró. Sintió una especie de liberación pero no por el llanto en sí, si no porque supo en aquel instante que, ahora y sólo ahora, descubriría la verdadera naturaleza de sus emociones y empezaría a enfrentarlas.

El sauce llorón que daba la bienvenida a los visitantes del cementerio y cobijo a sus moradores, sacudió sus ramas provocando un sonido mágico con sus hojas. Se sentó bajo su sombra, doblo las rodillas sobre su pecho y escuchó el silencio.
Escuchó su tormenta interna de ruidos, de furia autodestructiva sin motivos aparentes. Se sintió rebasada por su propia existencia.Escuchó con claridad las huellas de la ausencia, y por primera vez supo que el vacío, la nada, tenía un sonido dulce, casi hipnótico.


En aquel momento supo que debía tomar la determinación de desaparecer para el mundo que la conocía y que la había atrapado en un sin fin de hilos de seda hasta dejarla sin respiración. Se marcharía como migran las aves, sin avisar, sin equipaje. Volaría tan alto y tan lejos como sus fuerzas le permitiesen y no miraría atrás. Lo que dejaba era una parte de su vida, lo que ansiaba era su libertad.

Recorrió el camino de vuelta con pisadas livianas, no sin antes lanzarle un beso con la mano a la vieja calavera de hierro que ya no habría de ver más.





febrero 18, 2014

Anhelos

Sonreía al lavarse los dientes, con esa sonrisa floja y boba que se le queda a uno después de un buen orgasmo. ¿ Uno?, no, pensaba contando mentalmente. Tres,cuatro; que más daba.

  Deseaba volver a abrazarlo, sentir que sus fuertes latidos se convertían en un mantra para el sueño.  Anhelaba sus labios de una manera casi enfermiza. Quería besarlo mientras, todavía, pudiera tener los ojos abiertos. Necesitaba decirle con sus caricias y con sus susurros lo que las palabras nunca podrían llegar a expresar.

Se lavó, incluso se perfumó y volvió a la cama. Se metió bajo el edredón de plumas, ligero, y frio en ese momento. Frio. Palpó el otro lado de la cama esperando encontrar su delirio. Encontró vacio. Nada. Encontró una soledad que se reía al otro extremo. Una soledad cruel, dura, lacerante. Y sin embargo ella la miró de frente, cerró los ojos y se dejó mecer con la idea de mañana- Mañana volvería a sus brazos, a sus ojos, a sus labios. Mañana volvería a ser feliz en un mundo que solo les pertenecía a ellos. Mañana volverían a arañar minutos al tiempo. Mañana volverían a soñar el uno en brazos del otro aunque fuera en la distancia.
Y se durmió con esa sonrisa floja que se le queda a uno cuando es feliz.

febrero 12, 2014

Imposibles

La noche siempe se viste de imposibles.

Imposibles son tus ojos que miran otros que miran otros...

Imposibles son tus manos que se acercan como la marea al capricho de tu luna. Tan cerca de rozar mi piel que te llama a gritos, y tan lejos, atados al coltan que nos viste.

Tan lejos...

Imposibles son las palabras que guardo por no gritar, las que disfrazo en un carnaval que solo disfruto yo. Las que no se entienden porque nacen libres y dicen lo que les da la gana.

Imposible son las ideas que se atropellan esperando la noche para vaciar el cargador. Tienen tanta fuerza dentro como vacias suenan cuando logran liberarse.
Imposible es el deseo que te quema y que arde con la lágrima que no dejas desatar.
Imposibles los encuentros, los sueños que se rompen, tu boca, mi sombra en tu calle, mi azúcar en tu café...

La noche se viste de imposibles que tratas de desatar, provocando, sin querer, uno y otro y otro más.


enero 31, 2014

VISITA

Esta tarde tengo visita.
No es que tenga las puertas abiertas para ella pero ella siempre sabe como entrar. Se cuela sin hacer ruido y se coloca a mi espalada mientras trabajo, o me susurra ,con su aliento gélido, palabras que no quiero escuchar. 

Intento que se vaya de mi hombro echándole el humo de mi cigarrillo pero ella tose, y se queda. Sigue mirándome, me observa. Roza mi piel y un escalofrío me sacude hasta hacer que los ojos me brillen de agua. 

Es impertinente, descarada e inoportuna.  Es indiferente, impasible, porfiada y paciente. No tiene prisa y sabe que al final dejaré lo que esté haciendo para mirarla a la cara y dejar que escarbe dentro de mi hasta que sacie su apetito voraz.
A veces la visita es corta, casi fugaz. Otras parece que llega para instalarse como un amigo incómodo, sin fecha de partida, perturbando mi apacible y dulce rutina.

Voy a ver qué quiere esta vez.
- Dime, tristeza , ¿ qué puedo hacer por ti ?



enero 26, 2014

VER, OIR Y CALLAR

Ver y callar es un don. Trabajar el silencio es tan importante como saber qué decir y cuándo. No es facil tragar las palabras atragantadas cuando sabes que esas palabras serían árnica para heridas ajenas.¿ Hasta dónde llega la virtud de la discrección, hasta dónde la sagacidad de la palabra justa?. En el santuario  de Toshogu ( Nikko, Japón) falta un cuarto mono. Los dioses olvidaron enviar al que puede enmendar y evitar efectos y desenlaces estériles con las palabras. Si los dioses no enviaron a ese cuarto mensajero será porque el destino debe jugar su papel. Nada existe por azar, nada surge de la nada.
Yan Yaya

Mi ser racional se rebela contra el destino porque supone el asesinato de mi libertad. El equilibrio entre lo impuesto e inmutable y el libre albedrío se me antoja tarea titánica. Estoy segura de que si sólo me atañera a mi no tendría problema alguno en sacarle la lengua al destino, pero cuando mi palabra, mi soberbia ( esa seguridad de que puedo modificar algo) interfiere con la de un tercero tengo que convertirme en Iwazaru , el mono mudo.

Mi madre, que nada sabe del santuario de Toshogu, ni de las figuras archifamosas, me educó sobre ese lema sin saberlo. Recuerdo que siempre decía: tú oir, ver y callar. Supongo que como chica obediente que fui desarrollé esa capacidad. Obeservo y callo, vuelvo a observar y vuelvo a callar aunque a veces las palabras se atasquen en mi garganta, aunque a veces tenga ganas de gritar.

enero 14, 2014

PALABRAS ATASCADAS



En algún lugar se han quedado atascadas las palabras. Creo que las ha atropellado el torbellino que es mi vida. Ando de emoción en obligación , de risa en lágrima, del ego a la humildad, del egoismo a la empatía... Se diría que vivo en una lucha permanente, sin tregua, sin descanso. En ese ir y venir constante, en ese lavadero público que es mi mente a veces, se deben haber perdido las palabras que me hacen sobrevivir a una existencia imposible.

Puede que se hallen atascadas en algún nudo de mi alma. A veces es tan maleable que se embarulla y encontrar el cabo de la madeja es un trabajo complejo y preñado de trampas.
Buscar sin descanso, buscar sin saber qué se busca, sin ser consciente, siquiera, de que estás en ello permanentemente. Desechar lo que se encuentra y pasado el tiempo darse cuenta de que aquello era, posiblemente, lo que andabas buscando. Y vuelta a empezar. Una noria infinita de cestas vacías o quitarte la venda que no te deja ver de lo que están llenas.

Las palabras huyen de mi, como las ideas, como las volutas de humo del enésimo cigarrillo que no debiera haber encendido.

En algún lugar deben andar las palabras que necesito para escribir lo que siento, lo que callo, lo que pienso. Palabras redondas,, hermosas, rotundas, palabras con flecos de verdades, odiosas como la distancia, cálidas como tú ...



enero 02, 2014

"NOSOTROS"


Tu, yo, nosotros...
En algún momento se os perdió el nosotros. Quedáis tú y él, cada uno en su rincón, como en un ring que cada día se hace más y más grande. Un ring sin campana, sin asaltos, sin adrenalina, ni retos, ni pasión...
Tú en una esquina, él en la otra, y en el centro la vida. Un lugar cómodo, sin sobresaltos, lleno de rutina, puta que a veces asfixia y otras templa y serena tu corazón vehemente.

No hay reproches, ni censuras. Hay un amor sin lujos, viejo y gastado. Hay compromiso, tozudez, y seguramente una ternura infinita.
Y también hay soledad. Una soledad que cada cual combate con sus armas. Uno proyectándose al exterior como pez fuera de la pecera y otro viajando a su interior buscándose, tratando de encontrar al que fue.
En algún punto del camino se quedó el " nosotros " pero casi ya no importa.

 A lo mejor el " nosotros" tiene siempre fecha de caducidad .

diciembre 21, 2013

El Profesor II

Capitulo II

Dejó el libro sobre el sofá. Camino descalzo por la mullida moqueta hasta el cuarto de baño. Abrió el grifo de la ducha y se desvistió con prisa. Tenía que calmar su excitación y recuperar el sentido común ¡ Era su alumna, por el amor de Dios !.
¿En qué estaba pensando? Se metió bajo el chorro de agua cortada, casi fria, pero su erección parecía negarse a desaparecer. Siguió enfriando el agua y la dejó caer a lo largo de su espalda. Eso debía funcionar, siempre lo hacía.
Diez minutos después salió de la ducha sin erección pero igualmente excitado. El agua fria no apaciguaba sus ideas. Se sorprendió pergeñando ideas para hacerla llegar a su casa. Podría escribirle un correo y decirle que el pdf no había llegado bien, podría exigirle que se lo trajera en un pendrive, podría decirle que lo llevara a la fiesta de la facultad y se lo entregara alli... No podía quitarsela de la cabeza. Justo en ese momento Diana Krall empezó a sonar en su compacto.
Eso acabó de dispararle. Se sentó delante del portatil y escribió :


Para: Laruano@gomail.es
Señorita Ruano
Seguramente valdría la pena si pudiera leerlo. Su archivo está dañado. Le sugiero que si quiere aprobar mi asignatura me haga llegar el trabajo lo antes posible por otro medio. Puede entregarmelo en un pen drive, aquí en mi casa, o bien puede entregármelo en la fiesta de la facultad a la que , sin duda, le apetece asistir. Usted elige.
Le recomiendo que tome una decisión lo más pronta posible porque puedo acabar de vestirme para la fiesta o esperarla leyendo en mi sofá.
El tiempo corre...


Envió el correo y seco las palmas de sus manos en la toalla que todavía llevaba a la cintura. Lo había hecho. Había traspasado la delgada linea que separaba la ética profesional de lo puramente personal. Se movía inquieto esperando el pitido del teléfono.
Le pareció que no llegaría nunca. Posiblemente ella había decidido que no valía la pena ponerse en situaciones delicadas, seguramente pensó que no importaba una asignatura más que menos, que la había presionado demasiado, que...
El sonido llegó y algo parecido a una descarga le sacudió.

De:Laruano@gomail.es
Mi querido profesor. Nunca pensé que un archivo dañado me quemara la sangre como lo ha hecho. Voy camino de la fiesta.
La casualidad ha querido que mi pendrive cuelgue de mi cuello. Podría entregarselo o podría cogerlo. Usted elige.
El tiempo se detiene...

Llegó en tiempo record a la discoteca en la que se celebraba la fiesta. Era una de esas macro superficies de ocio con jardines de palmeras,bancos al aire libre, luces indirectas, porches y galerias que conducían al oscuro y ruidoso interior. No tenía ni idea de como la encontraría. Tampoco hizo falta.
En una de las curvas de esas galerias, justo en la zona más oscura notó un ligero empujón que lo arrastró dentro del pesado cortinaje que daba entrada a una sala. Se encontró con las manos y la cara contra la pared; alguien se pegaba a su espalda y una mano se agarraba a su culo, apretando, para luego soprenderle con una caricia intima, lenta y sensual en la entrepierna.


          - Profesor, el tiempo ahora es nuestro, le susurró al oido.  No crea que no entendí que pretendía acorralarme con su correo. Ahora está arrinconado.


Notaba su pecho clavándose a la espalda, podía notar el calor que desprendía. La mano abandonó la entrepierna y sintió un vacio en el estómago .¿ Por qué demonios no se giraba? ¿ Realmente se había quedado paralizado o quería saber hasta dónde iba a llegar al hermosa rubia?. Las caricias subieron a su nuca, le acariciaba el cuello con las yemas, arañándolo de vez en cuando, suavemente, con las uñas. Subíó por su barbilla y dibujó sus labios con un movimiento tan lento que le hizo gemir. Abrió la boca y  sujetó su dedo entre los dientes, sin apretar.

 Ella dejó de moverse a su espalda. Ahora jugaba él. Lo chupó con glotonería , le agarró la mano y abriéndola pasó la lengua por su palma.

Se giró lentamente, hasta tenerla delante. Su mano asió uno de sus pechos y bajó la cabeza hasta capturarle la boca.. La besó lamíendole los labios, introduciéndo apenas la punta de su lengua. Ella intentaba atraparla y él la retiraba. No pequeña, pensó, ahora el ritmo lo marco yo. No tan deprisa.
Se separó, la miró a los ojos y le susurró :


¿ Crees que conoces la danza de la mantis religiosa?. Sígueme...