Tú que ahora estás leyendo ésto no esperes encontrar relatos de calidad, ni brillantes ni siquiera originales.Es mi rincón, el lugar donde dejo fluir mi imaginación, mis sentimientos y la tapadera que guarda mi esencia.Gracias por entrar en mi rincón, siempre serás bienvenido.
octubre 30, 2013
Escribiendo a balazos
Encontrar la palabra exacta, el sentimiento perfecto, la idea que todo lo explica ...
Se quedó sin balas y decidió ponerse a escribir. Era una forma como otra de suicidarse poco a poco.
"Voy a decirte lo que no quiero.
No quiero extrañarte, verbo odioso. No quiero sentir el vacío en el estómago ni el nudo en la garganta. No quiero la inquietud en las manos ni la pulsión de asesinar a balazos a las palomas mensajeras que olvidan mi ventana.
No quiero nostalgias antiguas ni tristezas nuevas.
No quiero el destierro forzoso ni mis labios mustios por abandono. No quiero deseos estériles ni pasiones consumidas.
No quiero andenes vacíos ni relojes de minutos infinitos.
No quiero, no."
March Gúeris : Escibiendo a balazos
Se quedó sin balas y decidió ponerse a escribir. Era una forma como otra de suicidarse poco a poco.
"Voy a decirte lo que no quiero.
No quiero extrañarte, verbo odioso. No quiero sentir el vacío en el estómago ni el nudo en la garganta. No quiero la inquietud en las manos ni la pulsión de asesinar a balazos a las palomas mensajeras que olvidan mi ventana.
No quiero nostalgias antiguas ni tristezas nuevas.
No quiero el destierro forzoso ni mis labios mustios por abandono. No quiero deseos estériles ni pasiones consumidas.
No quiero andenes vacíos ni relojes de minutos infinitos.
No quiero, no."
March Gúeris : Escibiendo a balazos
octubre 11, 2013
LOCURA EN LA PIEL
- ¿ Me quieres de querer?
- No sé.
Sólo sé que convertiste la apatía en anhelo, la resignación en deseo.
Deseo que se arrodilla al borde de tus labios para que vistas de
susurros de amor mi espalda, para que muerdas mis ansias y escales mis
piernas a besos, a presa, en libre..
Y apretarnos el pecho en abrazo
infinito y vestirnos de saliva, en noches de mil estrellas, desde los
pies al ombligo destilando los sueños amarrados tanto tiempo.
Y sentirte por dentro como se sienten las certezas cuando tus manos
hacen su travesía por la locura que esconde mi piel y tus "tequieros"
guarnecen mi alma.
¿ Que si te quiero?. De la misma forma que nieva en las montañas o el sol inunda la vagüada, inevitablemente.
MARCH GÜERIS
LOCURA EN LA PIEL
- ¿ Me quieres de querer?- No sé.
Sólo sé que convertiste la apatía en anhelo, la resignación en deseo.
Deseo que se arrodilla al borde de tus labios para que vistas de susurros de amor mi espalda, para que muerdas mis ansias y escales mis piernas a besos, a presa, en libre..
Y apretarnos el pecho en abrazo infinito y vestirnos de saliva, en noches de mil estrellas, desde los pies al ombligo destilando los sueños amarrados tanto tiempo.
Y sentirte por dentro como se sienten las certezas cuando tus manos hacen su travesía por la locura que esconde mi piel y tus "tequieros" guarnecen mi alma.
¿ Que si te quiero?. De la misma forma que nieva en las montañas o el sol inunda la vagüada, inevitablemente.
MARCH GÜERIS
LOCURA EN LA PIEL
octubre 03, 2013
Ruegos y preguntas
¿ Me prestas la noche para besarte?
Prometo teñir tu piel de ternura.
Prometo mirarte hasta que te pierdas en mis pupilas..
Prometo que no sentirás más que deseo,
que haré que tus manos quieran tocar mi cuerpo,
arcilla entre tus dedos...
¿ Me prestas tu noche para besarte?
Volaremos juntos en un beso lento y profundo
sintiendo las llamas de una pasión desconocida
estallar entre los dos.
Prometo teñir tu piel de ternura.
Prometo mirarte hasta que te pierdas en mis pupilas..
Prometo que no sentirás más que deseo,
que haré que tus manos quieran tocar mi cuerpo,
arcilla entre tus dedos...
¿ Me prestas tu noche para besarte?
Volaremos juntos en un beso lento y profundo
sintiendo las llamas de una pasión desconocida
estallar entre los dos.
agosto 30, 2013
Bajando la cuesta
La vida corre y corre más que uno.
Un día te das cuenta de que estás bajando la cuesta y de que o ralentizas el paso o te comes el camino perdiendote las flores que nacen en las veredas, los brotes verdes de los pinos, el cielo prístino del verano que se estrena, los tonos de las hojas en otoño... simplezas que soslayas en la primera parte del camino porque lo único que te interesa es caminar.
A veces, con suerte, se produce la magia y tropiezas con un caminante que, llevándote ventaja, se ha dado cuenta de lo que en realidad importa y te hace renacer a mil cosas, que creías olvidadas, desde la serenidad que dan los años.
Hay cosas que no te digo pero que adivinas en mis ojos.
No te digo que llenas mi alma, que me muero por tus caricias, que mi espalda apoyada en tu pecho, bajo un cielo preñado de estrellas, es para mi un paraiso privado. No te digo que te basta una palabra para darme paz, no te digo que un beso es la promesa de un sueño o que tu sonrisa me roba el aliento y que solo en tus brazos me doy cuenta que respiro.
Y no sé porqué no te lo digo...
Si quiero gritarselo al viento y que camines conmigo hasta que el destino, ese en el que tú no crees, quiera jugar de nuevo con nosotros.
Y no sé si será amor y tampoco importa...
NAUFRAGOS I
Naufragos I
Me quedé mirando el viejo y arrugado folio, amarillo por el tiempo, que acababa de
encontrar en un cajón oculto del armario de la abuela.

Parecía que vaciar la casa de los abuelos después de la muerte de Nona, mi abuela,
iba a ser sencillo. Ella me había dejado instrucciones precisas sobre lo que hacer con
todas las pertenencias : tirarlas a la basura, excepto una pequeña caja hecha con conchas
de mar. La caja contenía sus pocas joyas,unas fotografías antigüas en las que se les veía jovenes
e infelices y otra en la que ella, mucho más mayor, abrazaba a otro hombre y su mirada era de
absoluta felicidad.
Detrás de la foto había una leyenda escrita con la pulcra y redonda letra de la abuela. Decía:
Naufragos en un mismo mar.
Siempre invisibles pero nunca ausentes.
La corriente nos volverá a unir más allá del fin.
1997.
1997. Nona debía tener unos cincuenta años y que yo recordara el abuelo murió tres años más tarde.
¿ Qué significaba eso?. ¿ Quién era aquel hombre, bien parecido, que posaba junto a ella?
Volvía a leer la palabra naufrago entre las cosas de Nona.
El folio amarillento temblaba entre mis dedos. Cualquier día tendré que ir a mirarme el por qué de estos
temblores. Cada día me parezco más a la abuela, pensé.
Registré en el fondo del cajón intentando encontrar una solución al enigma de aquella foto. Quería encontrar
cartas de amor o de renuncia, o alguna carta de despedida de la abuela en la que me explicara todos sus secretos.
Nada, no había nada.
Nada excepto otro papelito con un número que parecía de teléfono y un nombre, Xanu.
MAGIA
Aprendió a guardar la magía en papeles que cosió con sueños a estrenar.No quería olvidar nada: cada palabra, cada giro de tu voz, cada gesto de tu cara...
Nunca, nadie, tocó su alma como lo haces tú.
La paz y el caos, la sensatez y la locura, el hielo y el fuego....
magia pura, no hay otra explicación.
Y aprendió a esperar , y esperó...
Mi shangri-la
Cuando era niña oía a mis mayores hablar de un
lugar hermoso. Un lugar al que sólo llegabas depués de caminar mucho en
la vida, de tropezar varias veces y de curar mil heridas. Conforme
crecí empecé a buscar el lugar, pensando en que era tan torpe que no lo
encontraría jamás.
Ahora que tengo la edad, más o menos, de aquellas que lo hablaban
ya sé a qué se referían.
Yo he llegado a ese lugar, por fin.
Ese lugar eres tú.
Ahora que tengo la edad, más o menos, de aquellas que lo hablaban
ya sé a qué se referían.
Yo he llegado a ese lugar, por fin.
Ese lugar eres tú.
julio 25, 2013
Más que un sueño. ( Relato erótico)
Maldito verano. Julio está siendo abrasador, el más caluroso
en décadas, y mi aparato de aire acondicionado ha decidido fundirse.
He utilizado cuanto tengo a mano para bajar mi temperatura
corporal: abanicos, duchas frías, cubitos de hielo… Nada sirve, nada es lo
suficientemente duradero para que me permita desarrollar mis actividades
cotidianas. Eso de tener la oficina en casa tiene sus recompensas pero en
ocasiones se convierte en un infierno.
Las gotas de sudor hacen rafting entre mis pechos. Mis
muslos, mis brazos, están húmedos.
Por si fuera poco han decidido asfaltar la calle y no puedo
abrir la cortina de mi terraza o quedaría expuesta a las miradas de los obreros
y ya no llevo encima más que mi ropa interior.
Los obreros… parece que los han elegido para mortificarme.
El capataz es un maduro interesante que tiene a su cargo una brigada que parece
salida de un calendario del Cuerpo de Bomberos.
Únicamente llevan puesto el chaleco reflectante y unos pantalones cortos
de color cemento. Músculos dorados en tensión.
El que está justo delante de mi terraza es alto y rubio,
casi un crío. Tiene todavía el rostro pequeño en proporción a la boca carnosa y
bien formada. Parece que tiene algún problema con el martillo eléctrico y lanza
voces a su encargado.
No, no, no lo
enciendas. No llames a tu encargado- pienso mientras espío a través de los
visillos. Sólo faltaba que el ruido del maldito aparato llenara el espacio
haciéndolo aun más insoportable.
Ahora que lo pienso uno de esos me haría falta a mi pero de
carne. Ya no me acuerdo de cuando fue la última vez que… Ufff..., empiezo a desvariar, el calor me
hace pensar en cosas raras.
Se estiró sobre la hamaca dejando que el visillo le rozara
la piel con cada soplo de aire. Le parecía
una caricia casi tímida y muy sensual. Cerró los ojos y sintió, solo sintió…
Me acariciaba el muslo suavemente, casi como si jugara con
una pluma sobre mí. Mi cuerpo empezaba a responder y me removía inquieta en la
estrechez de la
tumbona. Subía lentamente haciendo círculos sobre mi ombligo
y bajando hacia la zona que, de poder gritar, estaría aullando de necesidad. Había
dejado de ser un roce sutil y notaba con agrado el áspero poder de una mano. Me
acariciaba las caderas y jugaba con el elástico de mis braguitas haciendo que
elevara esa parte de mi cuerpo sin pudor.
El calor había quedado en segundo plano, dando paso a una ardiente
necesidad. Podía leerme la mente porque mi sujetador desapareció como por
ensalmo dejando libres unos senos coronados que pedían a gritos la redención.
Noté la humedad de su lengua y la mortificación de un leve
soplido en los pezones. Una y otra vez, lamer y soplar, lamer y soplar…
Gritaba en silencio que bajara hasta mi entrepierna y que me
atormentara del mismo modo y noté como su mano se abría paso separándome las
piernas y tomando como suyo lo que tanto tiempo había sido solo mío. A estas
alturas mi cuerpo ya no me pertenecía y notaba la humedad de mis lágrimas
descender por mi rostro como una súplica. Necesitaba que aquel cuerpo
desconocido me llevara a la cima, necesitaba sentirme viva y mujer, necesitaba
dejarme caer en una “petite morte” duradera, infinita.
La suavidad de mi secreto dejó deslizar aquella maravilla
hecha de fuego y empecé a subir alto, alto… con cada embestida creí tocar el
cielo. Mi cerebro sólo repetía una y otra vez: más, más, más, como un mantra.
Me dio la vuelta y cabalgó sobre mí como si no hubiera nada más importante en
el mundo, como si en ello le fuera la vida: intensamente, profundamente,
apretando mis caderas, mi pecho, mi vientre.
Se acerca, mi “petite morte” se acerca, y es desmedida,
excesiva, terrible, formidable. No quiero que se acabe, no quiero que….
Un sonido estridente le despertó sorprendiéndole con las
manos dentro de sus bragas. Un ruido discordante, estruendoso y chillón que la
sacó de un sueño perfecto.
El maldito martillo se había puesto en funcionamiento.
junio 03, 2013
De Soledades I
Mayo de mierda... Hace frio. La primavera está loca este año.
Hablaba entre dientes mientras acababa su rutina diaria.
Mierda de viernes. Otro fin de semana en casa. Que cansancio cargar a todas horas conmigo sin que nadie...
nadie?. ¿ A quién quiero engañar?
El teléfono empezó a emitir el espantoso sonido del wassap...
Joder con el wassap. Dejarme en paz, coño. ¿ Es que uno no puede pudrise solo?
Ese sonido tenía algo de telepático, de dictador mental que da órdenes a tu cuerpo, quien no tiene más remedio que obedecer.
Maldita sea. No quiero mirar...No pensando que será ella y luego no lo es. No, teniendo que contestar a mis amigos que estoy bien cuando no lo estoy. No, cuando el dolor de la soledad se me sale por lo poros...
Juro que si vuelve a sonar lo tiro por la ventana, lo apago, la bloqueo, la borro, me borro, me tiro yo por la ventana...
ti ti ti tiiiii !!!
Mecagoentodalatecnologiapunta !!!
No quiero hablar, no puedo hablar. A través de las palabras el dolor se hace palpable, material y no podría soportarlo. Sin embargo el dolor que no puede expresarse es el más terrible, el más cruel.
Es un estado denso, intenso, pesado, que te hace enmudecer.Te bloquea hasta que ya no eres capaz de discernir lo que es importante de lo que no lo es. Es tan hondo que no te deja ver la luz aunque te deslumbrara la más brillante de las estrellas.
ti ti ti tiiiiiiii !!!!
Se acabó. No más. Lo miro y lo apago. No, mejor lo apago sin mirarlo. No, no, mejor me desengaño de una vez y acabo por meterme el puño en la llaga abierta.Cuando descubra por enésima vez que no será ella, que nunca va a ser ella, seré capaz de volver a mi.
Agarró con fuerza el teléfono. Los nudillos blancos, la mano temblorosa, el corazón peleando por salirse, los ojos cerrados... Los abrió y leyó:
" ¿ Quedamos? "
MARGA, 2013
mayo 15, 2013
COLORES
En tardes como la de hoy todavía soy capaz de sorprenderme reconociendo la chica ingenua, romántica, tierna, pasional y hasta ñoña que fui. La vida se me salía por todos los poros, me estallaba el pecho con casi todo y tenía una energía a prueba de casi todo.
Era capaz de clasificar emociones por colores. Ya, raro, pero verdad. Un buen beso era de un añil puro, una canción abría un mundo absolutamente verde agua, una mirada teñía mi mundo de rojo borgoña...
El entusiasmo, el deseo, el frenesí, el erotismo, los desprecios, las aversiones, las tristezas... todo tenía un color.
Con el tiempo los colores perdieron vivacidad hasta diluirse, ya no reparaba en ellos. No sé si han desaparecido, a veces creo que si. Ya no explotan, no los noto, no hay colores.
Aquel mundo, absolutamente mio, especial, se ha disuelto en carreras, inquietudes, pesadumbres, malestares.. Seguramente sea eso lo que llaman madurar.
Hoy, paseando bajo una lluvia fina e impertinente, cerré el paraguas y caminé despacio dejándome empapar y mirando los pequeños charcos que me topaba empecé a ver reflejados algunos recuerdos de aquella joven.
De uno de los locales comerciales de la Avenida salía con fuerza una música de otro tiempo. Una canción que yo repetía una y otra vez durante mi adolescencia. Una voz rasgada, italiana, hizo que por un momento sintiera el sol tocándome la cara igual que en aquel muro en el que, con mis compañeras, esperaba el momento de ir a entrenar.
El mundo, mi mundo, por un instante se ha vuelto dorado, casi azafranado. He sentido, de nuevo, que la vida me corría por las venas, que la niña que fui me tiraba fuerte de la blusa como si fuera un bebé reclamando atención. He sonreído. No sé bien a qué o a quién. Probablemente a la niña que fui y he susurrado un gracias. Gracias por enseñarme que uno es siempre el niño que fue por más que nos empeñemos en cubrirlo de capas y capas de hábitos, malos hábitos y rutina.
marzo 19, 2013
SOTAVENTO
Una vez me dijeron que la vida pesa tanto que no nos damos
cuenta de lo que, sin querer, vamos orillando. La realidad nos aleja de lo que
realmente importa y nos convertimos en muñecos de trapo al antojo del día a día.
Lo tienes a tu lado y piensas que nunca te faltará, te acaricia
y no lo aprecias como debieras, te besa, te sonríe, te habla y te suena a besos
y caricias añejas.
Uno debiera sentir que cada beso es único, que cada caricia
la primera, que la mirada es siempre como aquella que atrapó tus ojos una tarde
de otoño, que te eligió para pasar la vida y al final la vida si él no tiene primavera.
Y me cuentas que sigues rozando su piel morena, que aspiras su
olor en toallas o en la almohada de vuestra cama, y que recuerdas tantas risas debajo de esas sábanas,
tantos abrazos de pies, piernas y brazos; tantas miradas cómplices y tantas picardías
que cuando lo piensas el pecho se llena de un dolor dulzón, de una culpa agria,
y te das cuentas de que lo que tomas por rutina, por futilidad, es en realidad el
gran regalo de la vida.
Te pierdes en cantos de sirena, en palabras o en ilusiones vanas
y pides a gritos que te anuden a un poste y no sólo tienes el mástil si no que navegas,
sin percatarte, en una hermosa fragata.
Corrige el rumbo y deja que ese viejo viento infle de nuevo tus
velas.
febrero 12, 2013
Vacios llenos de nadas
Siempre sospechó que el final sería tan lento como el
principio. Los finales no tienen por que ser amargos y que no lo sean depende
exclusivamente de uno.
Este final no sería amargo porque no dejaría que las
palabras de despedida se llenen de veneno. Sencillamente no habría despedida.
Conversábamos tranquilamente al abrigo de una taza de café
humeante. No había dolor en su rostro, no había lágrimas, ni reproches… La
ausencia de cualquier emoción hizo saltar las alarmas. No era propio de una
mujer tan apasionada aquel apatismo. Le pregunté si mi percepción era correcta
y me contestó que sólo había un tremendo vacío.
Bebimos café en silencio. Sentía que debía decirle algo que
la ayudara, sentí que debía ocupar de nuevo esa cabeza aunque sólo fuera con
una estúpida conversación…
El verdadero vacío no existe. Cuando crees que estás vacío y
te entristeces por ello es que ese vacío está lleno de sinsabores, decepciones
o pena. Cuando el vacío que sientes te
impide expresarte es que está repleto de palabras atascadas. Si te quema las
entrañas es que hay un fuego que lucha por salir. Si no te permite respirar es
que necesitas el aliento de un alma amiga, de un amante tierno, de un hijo que abandonó
el nido, o el abrazo de otros que ya partieron, Ese vacío está lleno de nostalgia.
Los vacíos no existen. Un sentimiento se convierte en un
vacío sólo si ha sido deseado, si pudo ser y aún no fue complacido o si, por
haberse desaprovechado la oportunidad, no pudo ser complacido, ocasionado
sentimientos de pesar.
Al final todo se reduce a deseos insatisfechos. La única
manera de combatir esos “vacíos” es aprender a no desear lo que no debemos, a conformarnos
con los que somos y con lo que tenemos.
Ella levantó su mirada de la taza y me dijo:
Encuéntrale un sentido a mi vida. Esa es la única manera de
evitar que los vacíos te llenen de nadas…
enero 18, 2013
PAROLE, PAROLE...
¿Buscar palabras para qué?
Hay palabras dulces, sencillas, tajantes, amables,
cariñosas, tiernas, dolientes, desgarradoras, vacías, redondas, explosivas,
desencadenantes, asesinas, rotundas, interrogadoras, expectantes, desganadas,
indolentes, plenas, compuestas, sensibles, insensibles, incansables, ajadas,
insoportables, esperadas….
Las palabras no son solo letras unidas.
Son suspiros, emociones, lágrimas, besos, abrazos,
esperanza, terror, amor, ansiedad,
Las palabras te atan, te matan, te liberan, te engrandecen,
te destruyen, te hacen feliz
o te hacen sufrir.
Son las verdaderas armas de destrucción masiva o el
verdadero Dios.
enero 11, 2013
Caminante no hay camino...
Que el corazón tiene motivos que la razón no entiende…
Alguien escribió que no es bueno llegar al final con la
mochila cargada. No sé, no recuerdo quién o quizá lo escribí yo y tampoco lo
recuerdo.
Durante gran parte de nuestra vida nos convertimos en Diógenes
de sentimientos, de recuerdos, de dolores, de traiciones, de sufrimientos
propios y ajenos que vamos almacenando en el fondo de nuestra memoria y que, si
no elaboramos y reciclamos convenientemente, inundan e infectan nuestra alma.
Nadie nos enseña a vivir y vamos dando saltos adelante y atrás
en un camino lleno de piedras, flores y atajos…
Descubrió una mañana que su vida había sido una gran
mentira. Descubrió que querer y poder no era tan fácil si antes no asesinaba a sus fantasmas porque ellos, siempre vigilantes, aprovecharían cualquier momento
para aniquilar los muros que tan pacientemente había construido.
Descubrió que el “yo” era importante para construir un “nosotros”,
que uno tiene que ser libre para ofrecer libertad a los demás, que uno tiene
que amarse para poder amar.
Y sintió que su mundo se resquebrajaba porque ya no tenía
fuerza para cambiar.
Se sintió desnudo, débil, sucio, nada … pero la vida, esa
perra en constante celo , se empeñó en
empujarlo de nuevo al camino, demostrándole que segundas oportunidades se daban
raramente o que raramente nos damos cuenta si nos las tropezamos.
El diablo esperaba sentado en las ramas de los árboles que
le daban sombra. Esperaba su paso para sembrar de nuevo de soledades, secretos
y más mentiras el paseo.
Aprendió a ver los demonios encaramados a las ramas y decidió
aprovechar el tímido rayo de sol que se filtraba entre las hojas para
quemar esas ramas podridas.
Llegaba a encrucijadas de caminos dudando qué dirección
tomar y se dejó llevar por el corazón. Ese corazón roto que a fuerza de latidos
se fue deshaciendo de pesos, a fuerza de fuerza bombeó sangre nueva.
Se perdió en bosques muertos, senderos hacia la nada, llorando
estrellas de luces silenciosas. Estalló en vacíos y cuando el vacío estalló decidió
que el camino ya no sería más un campo de batalla perdido, un campo estéril
o una cueva apartada.
Nadie dijo que el viaje fuera fácil, nadie dijo que la música
que lo acompaña fuera siempre alegre, nadie dijo que caminaríamos siempre sobre
verde y fresca hierba…
La única verdad es que el camino, como dijo el poeta, se hace caminando sin volver la vista atrás…
diciembre 21, 2012
SOLSTICIO DE INVIERNO
Creer que cada primavera es el preludio de un invierno es
ver la botella medio vacía.
Sería mejor pensar que cada invierno es el anuncio de una
brillante primavera pero no todos, o no siempre, tenemos esa capacidad.
La vida agota. Encontrar el equilibrio entre tus deseos
constantes de reinventarte y la experiencia que va haciendo cada vez más pesada
tu mochila acaba por debilitar, gastar y desgastar. Dicen que eso es vivir.
Todo puede embargarnos: la tristeza, el rencor, la melancolía,
la derrota antes de tiempo, la desgana… Sólo tenemos que parar un momento y
decidir qué tipo de persona queremos ser y cómo queremos que nos recuerden, en
el caso de que queramos dejar alguna huella de nuestro paso.
Yo decido ser de las que, afectas por todo lo que la vida va
metiendo día a día en tu mochila y que más de una vez te hace caer, deciden
levantarse e iniciar de nuevo el camino.
Caminar y ver los paisajes con ojos nuevos aunque sean de
sobra conocidos; caminar y dejarme sorprender; caminar y volver a caer… porque
aunque de tanta caída nada aprendo siempre me queda el consuelo de haber
luchado contra la derrota que nos amenaza a todos en cualquier esquina.
Sólo necesito tiempo y paz.
diciembre 11, 2012
Lamparillas
¿Qué hago con esta colección de
afectos?
Con la lista de sentimientos que
quedaron en la parrilla de salida, listos para estrenar.
Qué, con un cofre de ternuras que
quedaron sin repartir o con mil caricias que inventé para ti.
Despareces como un atardecer convirtiéndote
en noche oscura pero dejando en mi retina rojos y anaranjados que me impiden
ver la luz de una lamparita que siempre está a mi lado: pequeña, silenciosa, cálida,
esperando…
La miro de tanto en tanto y a
veces hasta me doy cuenta de que siempre está, que ella nunca desaparece, que
espera paciente, que me acaricia con su luz…
Y sin embargo, ingrata, añoro la
explosión de colores que me despiertas y manejo el deseo con desesperación y
espero, espero.
Al final no somos tan diferentes.
Somos dos lamparitas que acarician espectros: yo tu sombra, él la mía…
diciembre 07, 2012
Dolores perdidos
Y mientras me hablas de tu dolor el mío se ahoga en palabras que tiemblan…
Dolor es no poder quejarme de añorar tus labios porque tus besos nunca rozaron mi boca.
Es el ansia alojada en mi vientre por no tenerte y pensarte a cada instante.
Es saber que el “quizá” no llegará nunca, que el “tal vez” ya no es más una posibilidad…

- ¿Me concedes tu próxima vida?
Me dí cuenta de que lo había dicho en voz alta cuando tus ojos se clavaron en los míos con una mirada nueva, distinta.
Supongo que no cabía disimular porque mi piel se volvió del color de un
atardecer de verano. Sólo pude mirar, sonreír y callar. Esperar a que
esa chispa de humor tuyo envolviera el momento pero sin embargo
acariciando mi mano con tu pulgar me dijiste:
-¿y por qué no ésta?...
Extracto de “Dolores perdidos”. De March Güeris
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